facebook_pixel
Capriche d’Olive, un verdadero freno natural al envejecimiento de la piel.

Cómo cuidar la piel después de tomar el sol

Bronceado Opt

 

La piel bronceada resulta más atractiva, qué duda cabe. Favorece e incluso parece más saludable. De hecho los efectos beneficiosos del sol están científicamente demostrados:

  • Ayuda a la síntesis de vitamina D. Indispensable para el buen desarrollo de nuestro sistema óseo.
  • Es un antidepresivo, ya que la luz favorece el buen estado de ánimo, mientras que la falta de ella provoca el efecto ontrario.
  • Tomado con moderación, el sol resulta claramente beneficioso para pieles afectadas por el acné, aunque con cuidado, si es excesivo los síntomas pueden aumentar. También favorece a las pieles atópicas y las que sufren de psoriasis.

Sin embargo, no debemos olvidar que ponerse moreno no deja de ser una reacción natural de la piel para defenderse de un agente externo y  agresivo como es el sol. Y esta reacción siempre va a provocar envejecimiento.

¿Cuáles son los rayos solares más dañinos?

El sol  es el factor que más envejece y daño provoca a nuestra piel.  Pero ¿por qué y cómo nos causa daños? Al llegar a la superficie terrestre, la luz solar se descompone en distintos tipos de radiaciones o rayos que varían en función de su longitud de onda. De este modo, nos encontramos con:

  • Rayos UVA. Poseen una gran capacidad para penetrar en las capas de la piel. Provocan una pigmentación directa de la piel, y un bronceado inmediato.
  • Rayos UVB. tienen menos capacidad de penetración en la piel. Sin embargo, son los responsables de las quemaduras solares, el denominado eritema o enrojecimiento;  del  fotoenvejecimiento y de la fotocarcinogénesis, el cáncer de piel derivado de la exposición solar.

Debido a su acción, la piel también se broncea, pero de una forma más tardía. Inducen a la formación de melanina que, cuando llegue a la superficie, se oxidará dando lugar al tono más oscuro de la piel. Es decir, un proceso de bronceado más lento pero también más duradero.

Los Rayos UVB son los responsables de las quemaduras solares, del  fotoenvejecimiento y del cáncer de piel derivado de la exposición solar

  • Radiación infrarroja. Su longitud de onda hace que no nos ocasione daños cutáneos pero puede incrementar el efecto dañino de los otros rayos solares. Sí que nos transmiten calor, lo que estimula la circulación sanguínea y provoca la sudoración, otra de las formas de defensa naturales que tiene la piel para protegerse de la radiación solar.
  • Radiación visible. Lo mismo que la anterior, su longitud de onda hace que tenga poco poder de penetración en la piel.
  • Rayos UVC. Es la radiación más fuerte y la más nociva. Sin embargo, la capa de ozono nos protege de ella, por eso es tan importante cuidarla y evitar la formación de agujeros.

¿Qué es el bronceado?

Una vez visto los tipos de rayos solares y sus efectos, podemos comprender por qué se produce el bronceado. El bronceado no es más que la respuesta defensiva de nuestra piel a la agresión producida por la radiación solar. En la capa exterior de la piel, la epidérmica, se encuentran las células con pigmento, que es la melanina. Esta se encarga de proteger la piel de los rayos ultravioleta. Y cuando nos exponemos al sol, nuestro cuerpo produce más melanina, dando lugar al bronceado.

Cuando nos excedemos de tomar el sol, la piel se quema. Los rayos UVA pasan de las capas más exteriores de la piel a las más profundas, donde pueden dañar células de la piel. De ahí que las personas de piel más clara, con menos melanina, corran más riesgo de quemarse.

Hay que tener siempre presente que una exposición al sol de manera desmedida y sin protección durante años es una de las causas principales del cáncer de piel. Por eso, debemos estar muy atentos al estado de nuestra piel, vigilar las manchas, lunares, pecas, bultos, etc., que nos aparezcan y su evolución, y prevenir las quemaduras, poniendo en práctica las medidas siguientes  de protección frente al sol.

¿Por qué se produce el fotoenvejecimiento?

Para evitar daños del sol en nuestra piel, nos debemos atener a los mínimos cuidados necesarios:

  • Usar factor de protección solar 50 o pantalla total en todo el cuerpo.
  • Aplicar la crema media hora antes de salir de casa, todos los días del año.
  • Aplicar la crema solar cada dos horas, si la exposición al sol va a ser larga.
  • Evitar tomar el sol entre las 12 y las 16 horas, cuando la radiación solar es más intensa.

Si nos hemos descuidado a la hora de tomar el sol,  ahora o hace años, como la piel tiene memoria, corremos el riesgo de sufrir  fotoenvejecimiento  o envejecimiento prematuro de la epidermis.

El fotoenvejecimiento, provocado por la radiación UVA, se manifiesta como una elastosis en las zonas del cuerpo que más hayan estado expuestas al sol, lo que causa arrugas y en el peor de los casos, melanoma (cáncer de piel).  El melanoma se origina por un aumento descontrolado de las células melanocitos. Si se detecta a tiempo es un cáncer de fácil curación, pero sino, puede extenderse  y resultar muy dañino.

El fotoenvejecimiento  es el envejecimiento prematuro de la epidermis causado por la acción del sol

Otro de los rasgos que caracterizan el fotoenvejecimiento es un aspecto rugoso, grueso de la piel, debido a que la radiación solar ocasiona una alteración en la cantidad de queratina y lípidos. Lo que conlleva una menor capacidad de protección de la piel, por lo que ésta no recibe la hidratación adecuada.

Las manchas solares constituyen otro daño causado por el fotoenvejecimiento de la piel, que serán más visibles en las zonas más expuestas al sol, manos, escote, cara. La edad también incrementa la posibilidad de la aparición de estas zonas de la piel hiperpigmentadas.

Los daños solares cutáneos suceden porque el colágeno de la piel se destruye dando paso a una concentración anormal de elastina por una alteración celular. Como consecuencia, la piel pierde firmeza y elasticidad, aparecen arrugas profundas, flacidez, sequedad y el poro se ve más abierto.

Las personas de piel sensible y clara son más propensas a sufrir estas perturbaciones de la piel.

¿Cuáles son la pieles más sensibles al sol?

Los daños provocados por una exposición sin protección adecuada al sol pueden verse acentuados en pieles especialmente sensibles como las de fototipo más claro y blanquecino y las pieles secas.

Al poseer menor cantidad de melanina, el pigmento que favorece el bronceado y que protege a la piel de los rayos solares, las pieles más claras se encuentran menos protegidas frente al sol. Digamos que su filtro natural es más débil, por lo que se hace necesario incrementar las medidas de precaución para evitar daños en la piel.

La elevada temperatura provoca pérdida de agua cutánea y vasodilatación. Por eso hay que aplicar productos que calmen e hidraten

Por su parte, las pieles más secas son las que pueden sufrir más durante el verano. El viento caliente, la arena y el sol provocan una mayor sequedad, acentuando la condición que de forma natural ya posee este tipo de piel y provocando un aspecto más envejecido.

Por supuesto, todos estos daños solares antes comentados se verán incrementados en función del mayor número de horas que permanezcamos expuestos al sol. La piel estropeada de los trabajadores del campo, pescadores o personas que desarrollan su actividad al aire libre, son los ejemplos más claros

Después del sol, toca hidratar la piel

Si queremos contrarrestar los efectos dañinos que el sol ha podido causar a nuestra piel, no tenemos más remedio que poner en práctica una serie de cuidados post solares, una vez que lleguemos a casa.

La elevada temperatura a la que hemos sometido nuestro cuerpo después de una exposición al sol provoca pérdida de agua cutánea y vasodilatación. Por ello, es necesario aplicar productos que la calmen e hidraten.

Así que después de una jornada al sol, sigue estos pasos para ayudar a la recuperación de tu piel

1. Una buena ducha

Tras haber pasado el día al sol en la piscina, playa o montaña, la piel acumula impurezas y calor. Refresca tu cuerpo bajo el agua y déjala correr para que sientas su efecto calmante. Utiliza un jabón suave, a ser posible uno de ph neutro y no frotes demasiado con la esponja, para evitar más rojeces.

También es recomendable un baño de agua tibia, al que puedas añadir aceites esenciales.

2. No es el momento para una exfoliación

Aunque la exfoliación es la mejor manera de preparar tu piel para que asimile los principios activos de las cremas hidratantes, no es el momento. Justo después de tomar el sol, la exfoliación va a contribuir a irritar más la piel y a causarle más rojeces, si ya las tienes.

Y, sobre todo, no sometas a tu cuerpo a una exfoliación, si te has excedido con el sol o tienes quemaduras. Este paso no va a ayudar a que tu piel se calme, todo lo contrario.

3. Hidratación a tope

El mejor consejo de belleza después de un día al sol es hidratar tu piel al máximo. Así que, después de la ducha aplícate de forma generosa una loción corporal que contenga principios activos calmantes y reestructurantes. Son muy recomendables aquellos tratamientos con contenido en:

  • Aceite de oliva, para restaura la función fotoprotectora de la piel. Además es emoliente y suavizante.
  • Ácido hialurónico, para hidratar la piel seca.
  • Células madre vegetales. Ayudan a la piel a aumentar la síntesis de colágeno que, como hemos contado, se ha visto dañado por la exposición al sol.
  • Agua termal para conseguir un efecto calmante y desensibilizante tras las radiaciones solares.
  • Manteca de karité, un regenerador natural con un intenso efecto hidratante y nutritivo que, además, ayuda a proteger la piel de las radiaciones UVB y UVA.

El mejor consejo de belleza después de un día al sol es hidratar la piel al máximo

Un buen consejo es meter la loción en la nevera unas horas antes, la piel agradecerás el frescor que te aporta. Si eres de las que confías en el aftersun para mitigar los daños del sol, puedes aplicar primero este producto y horas después la loción corporal. Tu piel quedará muy bien hidratada y aprovecharás los beneficios de ambos tratamientos.

Cuidado especial con la piel del rostro

Capítulo aparte, merece el cuidado del rostro después de haber tomado el sol. Es la piel más sensible del cuerpo y la que primero muestra arrugas, como síntoma de envejecimiento cutáneo.

Sigue este orden de pasos para mantener tu piel en buen estado, después del sol:

  • Utiliza un serum. Con la piel bien limpia extiende un par de gotas por el rostro, no es necesario más, porque son productos de alta concentración y muy fluidos.

La característica principal y exclusiva del serum es que se trata de un tratamiento con principios activos de alta concentración, superior al de las cremas faciales. Además, llega a las capas más profundas de la piel, por lo que su acción es más efectiva.

Es muy recomendable para aplicarlo después de tomar el sol, porque posee una gran acción reparadora y reafirmante. Da luminosidad a la piel y es un verdadero choque antiarrugas.

Para las pieles más secas, el serum resulta de gran ayuda, por su alto poder de hidratación y también para evitar la aparición de manchas en la piel.

A pesar de su gran aporte en principios activos, no debes ver el serum como un sustituto de las cremas faciales. Estas vienen a completar el tratamiento facial y aportan otros beneficios a la piel.

La edad recomendada para el uso de serum, incluso mañana y noche, antes de la crema facial, es a partir de los 30 años.

  • Aplica una crema nutritivaContinua con el tratamiento de choque reparador para tu piel después de tomar el sol con una buena crema nutritiva, rica en principios activos que estimulen la regeneración natural de la epidermis.  Son ideales aquellas que tengan ácido hialurónico por su poder de hidratación e ingredientes que contribuyan a aumentar la fabricación de colágeno. Pero a estos podemos añadir otros componentes reparadores muy efectivos como:

-El aceite germen de trigo, un gran antioxidante con función fotoprotectora y estimulante de la microcirculación de la piel.

-El aceite de almendras dulces que ayuda a restaurar la barrera protectora de la piel y favorece la regulación de la fase lipídica del manto cutáneo.

-El aceite de pepitas de uva que, por su elevado contenido en ácido linoleico, dota a la piel de flexibilidad.

  • Mascarillas una vez a la semana. Otro de los tratamientos faciales que resulta muy efectivo para hidratar, regenerar e iluminar la piel tras un baño de sol, son las mascarillas faciales.

Lo idóneo es que las utilices una vez a la semana en verano, si estás tomando el sol de forma habitual. Así, contribuirás a bloquear la síntesis de melanina que produce tu piel cuando entra en contacto con el sol y le aportarás nutrientes y minerales necesarios para restaurar su función protectora natural.

Si puedes llevar a cabo todo este plan de belleza post solar por la noche tanto mejor, ya que es el momento en el que tu piel se relaja y absorbe de forma más adecuada los principios activos beneficiosos que le estás aportando.

Los alimentos que ayudan a regenerar la piel

Algunos alimentos y bebidas también pueden ayudar a restaurar las funciones de una piel castigada por el sol. Si los tenemos en cuenta, contribuirán a recuperar los niveles de hidratación,  bloquear la acción de los radicales libres y los daños producidos en las células cutáneas.

Estos serían los principales alimentos a tener en cuenta:

1. Aceite de girasol, frutos secos, pipas de girasol contienen vitamina E, un gran antioxidante que sirve para inutilizar la acción de los radicales libres, responsables del daño celular y envejecimiento.

Además, el aceite de girasol es rico en ácido linoleico, Omega 6. Un ácido graso esencial pero que nuestro organismo no puede sintetizar, por lo que se hace necesario ingerirlo a través de  la alimentación. Este ácido forma parte de las membranas celulares aportando capacidad de elasticidad y resistencia frente a agresiones externas como el sol.

2. Zumos de frutas ricos en vitamina C, de poder antioxidante. Aquí se encuentran todo tipo de cítricos, fresas, kiwi, melón, sandía…

3. Hortalizas como el tomate, pimiento, brocóli, coliflor también son grandes  portadoras de vitamina C.

4. Zanahoria, albaricoques, melocotones, calabaza, calabacín o espinacas. Debido a su contenido en betacatoreno, cuya cantidad se ve disminuida en nuestro organismo después de tomar el sol, es necesario restaurarlo porque es de gran poder antioxidante y un gran reparador de las membranas celulares.

5. Carnes rojas de ternera, cordero y cerdo para asimilar el alto contenido en zinc que poseen. Uno de los minerales más abundantes en nuestro organismo y necesario para la síntesis de colágeno y queratina. También hay que tener en cuenta que su consumo no tiene que ser excesivo.

6. Infusiones con poder antioxidante, como el té verde.

7. Agua en abundancia. La mejor hidratación tras la pérdida de agua provocada por el calor.

8. Pescados azules. Por su contenido en Omega 3 y vitaminaB, ayudan a la reparación de los daños causados por el sol, porque estimulan el proceso de renovación celular. Como el salmón, atún, sardinas…

Así que ya sabes, toma el sol con precaución y previene el envejecimiento de la piel con estos cuidados para mantenerla en buen estado.

También te puede interesar:

 

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza fragmentos de código para que usted tenga mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de estos archivos y la aceptación de nuestra política, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies