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Capriche d’Olive, un verdadero freno natural al envejecimiento de la piel.

Cómo afectan las emociones a la piel. A veces de forma positiva y otras no tanto

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‘Se te ve en la cara que eres feliz’. ‘La cara es el reflejo del alma’. Estas frases conllevan una gran verdad y desvelan cómo afectan las emociones a la piel. Porque lo que sentimos se deja ver en el exterior y afectan a todos nuestros órganos, incluida la piel. Que no deja de ser el órgano más grande del cuerpo humano.

“La piel está en permanente relación con los otros órganos del cuerpo, y a través de ella nuestro cuerpo nos revela disfunciones y malestares que nos afectan, así como nuestras emociones: transpiramos cuando estamos nerviosos, nos ponemos colorados si algo nos da vergüenza y hay emociones y estímulos que nos dan ‘piel de gallina’” explica Margarita Larralde, jefa de Dermatología del Hospital Alemán.

De hecho, existe una ciencia, la psicodermatología que estudia el vínculo que se produce entre la mente y la piel. Con ella se pueden llegar a determinar las causa psicológicas de algunas enfermedades de la piel. De ahí que se sepa, por ejemplo, que un estado de estrés continúo pueda provocar dermatitis atópica, acné, piel seca, etc.

Pero incluso, situaciones intensas más cortas en el tiempo se transmiten a la piel. ¿Acaso no nos sonrojamos al enamorarnos o por timidez; o no nos ponemos pálidos al sentir miedo o vernos en peligro?

Por ello, vamos a abordar cómo afectan las emociones a la piel y  de qué manera.

Efectos positivos de la felicidad

La felicidad hace que nuestro cuerpo segregue hormonas como la serotonina, la endorfina y la dopamina. Y todas ellas son muy positivas para nuestro organismo y por ende, también para nuestra piel. La serotonina nos induce al sueño; la endorfina se le conoce como la hormona de la felicidad, porque contribuye a nuestro buen humor y la dopamina regula la motivación y el deseo y es la responsable de que repitamos conductas que nos producen placer.

Pero hay más, según el doctor Laurent Misery “las endorfinas actúan simultáneamente en la epidermis y en la dermis” de modo que “estimulan, por una parte, la actividad de los queratinocitos, células de la epidermis responsables del aspecto superficial de la piel. Y, por otra, relanzan la actividad de los fibroblastos, células de la dermis, responsables de la calidad de la piel en profundidad”.

Tal estado de bienestar se transmite a la piel, que se encuentra más relajada y descansada, porque el organismo también se encuentra en esta situación. El buen humor y el sueño reparador se traducen en una piel más luminosa y radiante.

Además, por el sólo hecho de que estas hormonas se encuentren activas en nuestro organismo, hace que el sistema inmune trabaje mejor y nos aleje de padecer brotes muy relacionados con los estados de estrés y ansiedad, como el acné, la urticaria, dermatitis de todo tipo, etc.

Así que, cuando estamos felices, nuestra piel se encuentra más hidratada y nutrida, lo que favorece una epidermis más lisa, menos arrugas, menos ojeras e incluso menos acné.

Por tanto ya tenemos un motivo más para alejarnos de sentimientos y situaciones negativas y buscar espacios de calma y relax que nos ayuden a encontrarnos felices, lo que se transmitirá a la piel.

Amor en la piel

Otra de las hormonas que nuestro cuerpo libera en una situación emocional intensa como el amor, la oxitocina, también conocida como la ‘hormona del amor’ es altamente beneficiosa para nuestra piel.

Cuando nos enamoramos o cuando establecemos vínculos afectivos fuertes con nuestra familia y amigos, nuestro cuerpo libera oxitocina. Sus efectos en la piel son muy beneficiosos. Actúa como un potente reparador de células y estas reciben mayor aporte de oxígeno, por lo que se produce un efecto anti-envejecimiento y la piel presenta un aspecto saludable.

La oxitocina también ayuda a controlar el nivel de cortisona, que el organismo genera con el estrés y afecta a la piel causándole irritaciones, dermatitis, acné, etc.

La tristeza apaga el tono de la piel

Si estás pasando un mal momento, la tristeza también se nota en la piel. Su tono es más apagado y mortecino, porque este estado de ánimo que produce que los vasos sanguíneos se constriñan, alterando la irrigación de la sangre.

Y, aunque llorar sea recomendable como forma de exteriorizar una pena interior, demasiadas lágrimas intensifican las patas de gallo y ojeras, además de que pueden irritar la piel.

Un estado de depresión, estrés o un bajo estado de ánimo, también repercute en la piel, con ojeras, acentuación de las arrugas, bolsas debajo de los ojos, etc.

De hecho, cuando atravesamos un momento difícil, nuestro cuerpo produce cortisol, conocida como la hormona del estrés, y constituye una respuesta física del organismo para combatir este estado emocional. En un nivel equilibrado, el cortisol es necesario para mantener nuestra mente activa y afrontar las ocupaciones diarias. Pero si sobrepasa estos niveles adecuados puede alterar nuestro proceso cognitivo y derivar en enfermedades. Y esto también se transmite a la piel. De la misma forma que ocurre con otros esteroides hormonales, un nivel elevado de cortisol afecta a la piel y puede desencadenar brotes de acné, coincidiendo con un estado de estrés, porque se produce un aumento en la secreción de sebo.

Además, la falta de sueño provocada por el estrés, la depresión o un estado anímico bajo, repercute en la piel, con la aparición de ojeras, líneas de expresión más profundas y marcadas y bolsas debajo de los ojos. La falta de un sueño reparador afecta a nuestro organismo e impide la regeneración celular que se produce durante la noche en nuestra piel.

En resumen, piel y emociones se encuentran muy relacionadas. De modo que, cuando las emociones son positivas nuestra piel se encuentra más radiante, tersa y luminosa; mientras que las emociones negativas afectan a su apariencia y pueden causar incluso alteraciones como dermatitis, acné, irritaciones, sequedad y acné.

Un buen cuidado de la piel, en la que mantengas una rutina de belleza diaria que incluya los tres cuidados básicos esenciales: limpieza+protección solar+hidratación y nutrición, te ayudarán a mantener una piel tersa y bonita durante más años, lo que sin duda te hará sentir más feliz.

Nuestra recomendación es que escojas las cremas para la cara que mejor se adecuen a tu tipo de piel. Las cremas con aceite de oliva Capriche d’Olive se indican para todo tipo de pieles y su precio no supera los 30€. En nuestra opinión, son las mejores cremas para la cara y al mejor precio. Ahora sólo falta que las pruebes y que decidas si también lo son para ti.

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